
*Por Maria Eugenia Estenssoro
Fundación Equidad, que me hace feliz presidir, cuyo objetivo es promover la igualdad de oportunidades y el cuidado ambiental. Una red abierta, plural, flexible que prioriza la inclusión de los distintos actores sociales en las oportunidades y desafíos que propone la Sociedad de la Información y el Conocimiento.
Hace casi diez años creamos la Fundación Equidad para acercar las nuevas tecnologías a los sectores populares. El viernes pasado Paola Correa, mi asistente, me comentó que esa noche se reuniría con algunos los compañeros con quienes había realizado el curso de reparación de computadoras en la Escuela Taller Solidario de Equidad, en 2007. Le pregunté si habían conseguido trabajo con la capacitación que recibieron. Los testimonios de Pao y sus compañeros demuestran que cuando se utilizan las nuevas tecnologías de información, sin demogagias y con compromiso social, son un gran acelerador de integración e igualación de oportunidades. Ya se recibieron 400 personas en nuestras aulas.
“Querida María Eugenia,
“El viernes por la noche lo pasé muy bien reencontrándome con los técnicos egresados de Equidad que durante el 2007 formaron Técnicos Solidarios cuyo objetivo era brindar servicio técnico a las escuelas que recibían las donaciones y a particulares cobrando precios accesibles.
“En un principio pensé solo en detallarte dónde trabaja cada uno de ellos ahora, pero creo que me explayaré un poco más para que conozcas cómo, desde Equidad, cambiaste las vidas de estas personas.
“Rosa, ahora 30 años, nacionalidad paraguaya, madre soltera. Con mucho esfuerzo realizó el curso de Técnico Reparador de PC y luego formó parte de TS (Técnicos Solidarios) hasta que se disolvió a mediados del 2008. Comenzó la búsqueda laboral sin muchos ánimos y fue grande su sorpresa cuando la contrataron en la empresa de celulares CLARO. Allí brinda soporte técnico de internet móvil para su país y en su lengua natal, el guaraní: Los conocimientos adquiridos en Equidad le sirvieron para obtener un trabajo estable con el cual mantenerse ella y su hijo.
“Pablo, 28 años, argentino, siempre tuvo pasión por la informática, por eso quiso hacer el curso en Equidad para saber cómo funcionaban por dentro las computadoras; después de la separación de TS consiguió trabajo en una compañía de informática internacional llamada CADILLAC, donde siguió aprendiendo. Actualmente forma parte de de su plantel permanente como programador Java.
“Fabio, hoy 25 años, argentino. Su mayor cualidad es su carácter alegre y entusiasta junto con una capacidad de vendedor nato. En TS se destacaba consiguiendo clientes aunque también podía reparar muy bien una PC. Después de TS su espíritu libre lo llevó a Mendoza donde solo tuvo algunos pobres trabajos que lo devolvieron pronto a Bs. As. Consiguió entonces trabajo en IBM como soporte técnico remoto para todo el país.
*Senadora Nacional