* Por Dr. Guillermo Yanco
“Demasiada tristeza, la última vez que me asomé a un espejo vi que el espejo me miraba, vi que el espejo empezaba a llorar. Yo lo miraba y él me miraba, me miraba. Entonces le enterré un puñetazo al espejo”
(Rodolfo Braceli, “Vincent, te espero desnuda al final del libro”)
Hay una sociedad, hay un deterioro institucional y hay un espejo que empieza a llorar cuando nos ve como artífices de tal deterioro.
Y en lugar de preguntarnos, cuestionarnos, criticarnos por nuestros procederes, pues nos es más fácil destrozar a aquello que nos dice lo que ocultamos o queremos ocultar, un buen puñetazo al espejo parece suficiente
En estos días se recuerda en la Argentina un nuevo aniversario del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, al que denominé un tiempo trágico, y diré el porqué, que paso a enumerar:
porque fue pedido por gran parte de la sociedad civil argentina,
porque interrumpió por enésima vez un ciclo constitucional,
porque surgieron nuevamente los llamados salvadores de la Patria,
porque quienes detentaban ese poder mataron a hicieron desaparecer alevosa y perversamente a otras personas,
porque gran parte de la sociedad silenció lo que veía y escuchaba,
porque también el odio antijudío se expresó en su máxima potencia,
porque sus efectos y secuelas perduran hoy intensamente,
porqué no aprendimos a vivir en sociedad,
porque seguimos con dolor país y no hay calma,
porqué la violencia y el fundamentalismo no dejan ninguna enseñanza,
porque continúan las antinomias históricas, unitarios o federales, peronistas o antiperonistas, democracia o corrupción, gobernabilidad o autoritarismo,
porque muchos de nuestros líderes son personajes presumidos de patriotas salvadores,
porque, aun, no estamos en paz,
porque la enseñanza del 24 de marzo nos dice que para salir del tiempo de la tragedia hay que rescatarse planificando nuestra convivencia. Este es el paso que hoy tenemos que dar.
La democracia se ha instalado en Argentina hace ya, más de 25 años. Sin embargo hoy podemos decir que esta no es sinónimo de gobernabilidad democrática. La Argentina ha sufrido en los 27 años de democracia profundos problemas de gobernabilidad con cuatro gobiernos que no concluyeron sus mandatos. Es que la crisis se ha extendido a todos los campos: crisis de modelo de desarrollo, crisis social, crisis del modelo educativo, crisis del modelo político, crisis por el creciente endeudamiento, crisis institucional y anomia.
El desempleo, la pobreza, el empobrecimiento de las clases medias, la corrupción estructural y la falta de cumplimiento de la ley han debilitado la credibilidad y en consecuencia la gobernabilidad.
Los problemas de gobernabilidad se profundizan por la baja calidad institucional y la debilidad intrínseca en el funcionamiento de las instituciones republicanas. Le cuesta sostenerse a la República y como tal a la división de poderes
Es por ello que debemos redefinir el concepto de gobernabilidad desde un sentido amplio.
Este concepto está íntimamente relacionado con el concepto de desarrollo y, particularmente, con el desarrollo del capital social. A su vez, el desarrollo del capital social requiere una sociedad civil que ejerza sus derechos, sin aceptar metodologías “prebendarías” desarrolladas por los aparatos políticos y que participe en las decisiones del Estado a través de organizaciones e instituciones confiables.
La sociedad argentina se caracteriza por sus elevados niveles de complejidad y diferenciación y por la carencia de estabilidad institucional, los nuevos actores sociales y políticos se movilizan sin una red de instituciones políticas capaces de articular sus demandas, así las instituciones vigentes han pasado a ser cuestionadas por su incapacidad para dar respuesta a las nuevas demandas.
En síntesis se trata de una sociedad con bajos niveles de institucionalización en la que, paralelamente, se presentan niveles de participación elevados con la consecuente pérdida de integración política, a modo de ejemplo podemos citar el nivel de desarrollo que han alcanzado organizaciones ad-hoc nacidas en la grave crisis institucional que afectó al país a fines del año 2001, tales como las asociaciones vecinales y el movimiento piquetero.
Este sistema social no sólo afecta a la vida política e institucional del país, sino que se reproduce en menor escala en otras instituciones vitales para la vida democrática, tales como empresas y establecimientos educativos.
En sociedades como la descripta, la gobernabilidad exige poder, pero poder no autoritario, sino delegado y puesto a prueba sistemáticamente. Exige control social, para lo cual es crucial el rol de organizaciones no gubernamentales y de los distintos estamentos de la sociedad civil. Es necesario buscar formas de institucionalización de los nuevos grupos sociales que los legitimen y responsabilicen y trabajar en la construcción de una agenda común a los diferentes actores, que permitan acceder a escenarios de consenso, concebidos como espacios de negociación y gestión de conflictos por vías no conflictivas y con una metodología que para preservar la integración social y la gobernabilidad.
Y este poder del que hablamos merece esta reflexión de George Balandier, expresada en “El poder en escenas, de la representación del poder al poder de la representación” (Paidós Studio, 1992, página 33), “El poder separa, aísla, hace enfermar; eso es algo que todo el mundo sabe. Sobre todo, cambia a quien accede a él. La entronización es una modificación. Hace a los reyes. La antropología política africanista lo ha demostrado repetidas veces. Incluso en el caso de las pequeñas sociedades sin aparato y con un gobierno discreto. En el Togo septentrional, el jefe de clan de los “moba” no accedía a su cargo sino después de haberse retirado un tiempo ante los altares protectores. Allí, recibía coronación, formación e insignias. Se convertía en otro, en tanto había sido objeto de una mutilación sexual, había asumido un nuevo nombre, había aprendido un código de conducta específico que le imponía especialmente no hablar sino a través de un intermediario”
Y en consonancia con el poder agrega el autor citado que “Un candidato al cargo supremo no puede hacer irrupción, surgir de lo desconocido, a no ser en circunstancias excepcionales que hagan de él un héroe o salvador. Si no es así, debe haber sido preparado, haber adquirido una figura pública, una dimensión nacional, una credibilidad que sea resultado de sus pruebas de iniciación y de sus éxitos anteriores. Vencedor, tendrá la obligación de representar recurriendo a un ceremonial, de gobernar haciendo manifiesta su competencia y su “suerte”, de dominar mostrando como conserva el control sobre las fuerzas – incluidas las suyas propias –“
La Argentina tiene dificultades en este sentido, en todos estos sentidos, ya que la autoridad, el poder, la gobernabilidad, sólo parecen ser tales cuando aparece “….la suma de aparatos partidarios, de poderes provinciales, de amigos sindicales, de empresarios instalados en el gobierno…..con una sociedad ausente….con un poder no emanado de las urnas……” (Patricia Bullrich, “El desafío argentino, razones éticas y prácticas para el cambio”, Editorial El Ateneo, 2005, página 30), o con una enorme “caja”, esto es, dinero de libre disposición para ser otorgado a beneficiarios digitados
Anomia, anemia, amnesia, escepticismo, decepción, confrontación, enojo, ira, parecen ser hoy patrones predominantes.
Y ya en vísperas del Bicentenario debemos pensar si estos mismos factores de angustia amenazan también el desarrollo democrático de América Latina, en cuyo caso no nos irá bien pensar un futuro que tiene como base el desencanto por las promesas incumplidas provenientes de dirigentes que se hacen autoritarios aprovechando las bondades de la democracia, que habiendo dado cuenta de un programa de realizaciones actúa otras, que proviniendo de una fuerza política rápidamente se traslada a otra en su propio beneficio
El crecimiento de los pueblos será una certeza cuando ubicados frente al espejo este nos diga: “mírame la mirada” y nosotros podamos sostenerla, sin llanto y sin puñetazo
Es el trabajo que nos queda por hacer……
DR.GUILLERMO YANCO
Abogado y Periodista
Presidente del INSTITUTO DE ESTUDIOS ARGENTINOS EN POLITICAS PUBLICAS (IDEAR)
Director de la Maestría en Gobernabilidad de la Universidad Nacional de la Matanza, Argentina.
Recientemente ha sido designado por el periódico digital mexicano
"CONTRASTE" editado por periodistas y políticos mexicanos, como
Corresponsal en Argentina y articulista sobre acontecimientos politicos argentinos.
Buenos Aires, Argentina, miércoles 24 de marzo de 2010
REPERCUSIÓN MUNDIAL:
IBEROAMERICA GLOBAL - edición académica digital de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Link para acceder a dicha publicación: http://iberoamericaglobal.huji.ac.il/vol3num1.htm
PORTAL DEL HISPANISMO - edición del Instituto Cervantes - España
http://hispanismo.cervantes.es/revista.asp?DOCN=3471
La presente nota ha sido escrita especialmente para su publicación en la Revista Digital de la Universidad Hebrea de Jerusalem, con sede en Israel.