Las vacaciones del Dr. Sacado

Por Daniel Pecheny

Uno no se puede desenchufar ¿vio?

- Estas vacaciones no me agarran más con los cortes en la Ruta 2, dijo el Dr. Sacado a su esposa.

- ¿Querido, no te gustaría ir en avión para evitar que manejes tanto?

- ¿Qué decís?, ¿Y clavarnos durante días en el aeropuerto? Si no está cerrado por niebla, nos agarra una huelga o terminamos en el Mato Grosso.

Yo hace rato que quiero ir al carnaval de Gualeguaychú, ¿qué te parece?

-Y bueno-, dijo la Sra. Sacado, consciente de que negarse sólo despertaría su ira.

-¿Y qué esperás para hacer las valijas? Tenemos que salir mañana a las 5 de la mañana.

- Pero son las 12 de la noche, querido.

- Tenés razón, me voy a dormir porque mañana tengo que manejar. ¡Ponete a hacer las valijas, dale!

A la hora señalada el Dr. Sacado enfila para la Panamericana...

- ¿Viejo, porqué agarrás la colectora?

-¿Y qué te parece? ¡¡Ni loco pago ese peaje abusivo!!, se puso colorado. “¡¡Por principio considero que las rutas son de libre circulación y no se debería cobrar, pero mucho menos voy a avalar el aumento, agachando la cabeza y pagando esa suma exorbitante!!”.

- ¿Campeón, le limpio los vidrios? – le dice un muchacho de gorrita al Dr. que esperaba en un semáforo de Martínez con el brazo afuera de la ventanilla…

- ¿Vos qué te creés? ¡¡Andá a laburar, vago!! ¡¡¿¿No ves que el auto está recién lustrado??!!

Los alaridos del Dr. Sacado alertaron a otros cinco muchachos que rodearon el auto y, haciéndola corta, descubrió que ir por la colectora también tiene su costo.

- Menos mal que no nos hicieron nada, viejo…- dijo la señora mientras entraban a la autopista.

- ¡¡Aaah, claaaro!!, se le hincharon dos venas azules en la frente. ¡¡Encima querés que vuelva y les agradezca a esos criminales que nos perdonaron la vida!!

En seguida dejó de la do el altercado anterior cuando vio que un auto blanco lo pasaba y los ojos se le inyectaron en sangre. Pisó el acelerador a fondo y pasó por la derecha al auto blanco, esquivando justo a un camión antes de ponerse delante de quien osó tamaña afrenta. Más o menos iría a 180 cuando la mujer le dice:

-Querido, acordate que atrás de la lomita…

-Ma qué lomita ni lomita….

-Buenos días, oficial, dijo el Dr. Sacado.

-Sargento. Deme su registro y cédula verde. ¿Sabe que la máxima acá es 60?

Una vez superado ese trance, después de dos horas, Sacado siguió viaje.

Su esposa, que en el fondo había disfrutado el traspié del energúmeno, tímidamente arriesgó: ¿Viste?, yo te dije que detrás de esa lomita estaba la caminera.

- Claro – ya menos envalentonado – cómo te gusta hecer leña del árbol caído…

Una vez que cruzaron el puente Zárate-Brazo Largo, la Sra. Sacado dice:

- espero que no esté cortada la ruta por los de las papeleras.

- ¿Ves que no sabés nada? – Le dice el marido. – Esta ruta no la cortan, lo que cortan son los puentes. Hasta Gualeguaychú llegamos perfecto.

- Si vos lo decís – responde la esposa que ya no tiene fuerzas para nada.

A los pocos minutos el tránsito empieza a hacerse cada vez más lento, hasta que se detiene totalmente. Sacado se baja y ve pancartas, gente caminando por la ruta. Vuelve al auto temblando.

- ¿Viste? – se recuperó la esposa. - ¿Quién es el que no sabe nada ahora?

Sacado, con una expresión enajenada, le dice con aire triunfalista: - Vine preparado para esto.

Arranca el auto, sale por la banquina, pasando a decenas de vehículos, hasta llegar al corte, y saca de abajo del asiento una pancarta que dice “Yo dije NO a Botnia”.

- ¡¡¡Yo estoy con ustedes, déjenme pasar!!!

- El entrerriano que tiene más cerca le dice “A vos menos que menos te vamo’a dejar pasar, qué venís a provocar acá, si nosotros no somos de la asamblea de Gualeguaychú, estamos protestando por los cortes de puentes que ellos hacen.

La mujer disfrutó en silencio su pequeño triunfo, que valía – pensó – las cinco horas que tuvieron que esperar para poder salir del lugar del corte.

Una vez llegados a Gualeguaychú, el Dr. Sacado le anunció a su mujer:

- Tengo una idea genial, a la vuelta vamos a ir por otro camino para evitar los cortes. Y a partir de ahora me desenchufo, no voy a leer el diario en todo el tiempo que esté acá.

Finalizadas las vacaciones, emprenden el regreso. Toman varios caminos de ripio y tierra y finalmente llegan a Victoria donde cruzan el puente a Rosario y enfilan para Buenos Aires.

- Esto es una ruta, y acá sí que no hay cortes – gruñó mientras metía el pie a fondo…

Cuando llega a la altura de Villa Constitución, el corazón del Dr. Sacado llegó a 150 pulsaciones por minuto, la presión andaría por 19-11 y su alarido se oyó a varios kilómetros…El corte de ruta de los metalúrgicos y ruralistas lo había tomado por sorpresa por no haber leído el diario. Uno no se puede desenchufar, ¿vio?