Se puede especular sobre el impacto que tendrá esto en el próximo año electoral, pero es muy pronto para hacerlo, y hoy debe primar la prudencia y la responsabilidad institucional.
Por Daniel Pecheny
Algunos han comparado la muerte de Kirchner con la de Perón en 1974. Unos, integrantes de su proyecto político, por asemejarlo en importancia con el fundador de su Movimiento.
Otros, por temer las consecuencias de un posible vacío de poder, o que su desaparición genere luchas internas, teniendo en cuenta su gran protagonismo dentro del escenario político y de las acciones de gobierno a pesar de que la presidencia es ejercida por su esposa, Cristina Fernández de Kirchner.
Este protagonismo no pasa por su condición de diputado, de presidente del PJ ni secretario general del UNASUR. Más allá de los cargos formales, está plenamente reconocido que Kirchner compartía en los hechos las decisiones gubernamentales, restringidas al pequeño grupo con acceso a Olivos, y que además encabezaba el armado político que, por las características del gobierno kirchnerista, está íntimamente vinculado a la gestión de gobierno.
Se puede especular sobre el impacto que tendrá esto en el próximo año electoral, pero es muy pronto para hacerlo, y hoy debe primar la prudencia y la responsabilidad institucional.
La Presidenta comienza a atravesar un tiempo de gran dolor en lo personal, y al mismo tiempo debe continuar con su labor al frente del Poder Ejecutivo, sin el apoyo de su principal compañero político que era el ex Presidente. Teniendo en cuenta estos condicionamientos, no debería haber motivos para temer consecuencias institucionales ni en cuanto a la posibilidad de Cristina de seguir adelante con sus responsabilidades. Lo que sería importante para el país es que, tanto en el oficialismo como en la oposición, se actúe con responsabilidad. No me cabe duda de que esto será así desde la Coalición Cívica, y en gran parte del arco opositor. En cambio tengo mis dudas con respecto a los factores de poder cuyo nexo y punto de negociación con el gobierno era Néstor Kirchner. Sus reclamos y condicionamientos recaerán en Cristina. Ya se verá quiénes salen a "marcar la cancha" a la Presidenta, y quienes simplemente confirmarán su apoyo.
La opinión pública en la Argentina privilegia hoy la paz y la democracia, por lo cual los dirigentes deben estar a la altura de sus expectativas.