Se despide del pais el presidente que inició la actual era de continuidad democrática.
Raúl Alfonsín cometió errores durante y después de su presidencia. Sin embargo merece el respeto de un hombre honesto, que actuó de acuerdo a sus convicciones enfrentando la adversidad.
Antes de ser presidente fue uno de los pocos políticos en arriesgarse en defensa de los desaparecidos. Ya como mandatario impulsó el juicio a las Juntas, luego fue criticado por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, aprobadas bajo la presión de ataques golpistas. Aun así esos juicios fueron únicos y precursores.
Su gobierno tuvo errores importantes en lo económico, que fue enfrentado por fuertes presiones corporativas.
Durante el gobierno de Menem su acto más criticado fue el pacto de Olivos. Su intención fue asegurar la gobernabilidad aunque como resultado surgió la reelección menemista.
Equivocado o no, actuó por sus convicciones de privilegiar el bien del país sobre los intereses partidarios, sectoriales o personales.
Es para destacar como positivo la honestidad, la vocación por el consenso y el diálogo, y el respetar la institucionalidad democrática que tanto nos faltó, antes y después de su gobiernos. Estos rasgos lo ponen por encima de muchos otros gobernantes, y le dan carácter de estadista.